Hay muchas soluciones para trabajar en casa, sin embargo no todas son claras o fáciles de concebir. Si quieren entregarse al teletrabajo, sigan estas pocas indicaciones que les proporcionarán a la vez esclarecimientos para las soluciones ya existentes, pero también nuevas ideas para crear sus propias soluciones.

El trabajo desde casa puede dividirse en dos grandes categorías principales. La primera consiste en ser trabajador de una empresa que les ofrece la posibilidad de trabajar desde su casa, beneficiando de los derechos y los reglamentos relativos a todos los otros trabajadores. La segunda se compone de soluciones heterogéneas, que engloban la autoempresa, el freelancing y el jobbing. Como entenderán fácilmente, la primera categoría los sitúa entre los trabajadores clásicos, mientras la otra los sitúa en el rango de dueños y trabajadores a la vez. Los inconvenientes y las ventajas divergen, pero los hay en ambas categorías. Por ejemplo, en el caso de la primera no tendrán que esforzarse para encontrar clientes, pero tendrán que seguir unas ordenes; en la segunda, serán totalmente libres, pero tendrán que ser ingeniosos y reactivos.

Esa será su primera elección, tendrán que determinar qué categoría de trabajo a domicilio corresponde mejor con sus intereses antes de comenzar sus búsquedas. Consideren las indicaciones siguientes para tomar conciencia de la solución que más les corresponde.

Ser trabajador a domicilio: el trabajo desde casa sin compromiso

Es una solución que puede parecer ideal, porque implica un trabajo a domicilio sin tener que establecer una clientela o una reputación. Sin embargo, es la forma de teletrabajo menos representada en España. El libro blanco del teletrabajo, realizado en 2012, indica que en los lugares de co-working el 68% son independientes y el 38% dependientes. Entonces, se puede lógicamente deducir que en España, en este momento, hay el doble de trabajadores independientes que de trabajadores dependientes.

Si están buscando un estatuto de trabajador dependiente, eso quiere decir concretamente que tendrán más dificultad a conseguirlo que si quieren ser independientes. Las razones de esta diferencia son múltiples, pero la más importante procede sin duda del hecho de que las empresas españolas se han tardado en utilizar el teletrabajo, contrariamente a las naciones extranjeras. Los independientes, por su lado, han podido trabajar con clientes extranjeros y entonces avanzar en este dominio.

Este reparto del mercado, sin embargo, corre el riesgo de cambiar drásticamente en los años venideros, porque muchas empresas españolas han firmado acuerdos para promover el teletrabajo dependientes, habiendo el gobierno recientemente reorganizado el marco legal.

Si quieren ser trabajadores dependientes de esta forma, hay ciertas oportunidades que tal vez quieran coger al vuelo. En principio, pueden proponer a su empleador actual que los autorice a trabajar desde casa. Es una solución a la cual no se piensa a menudo, pero que puede funcionar muy bien. Igual, piensen que los ámbitos a los cuales aspira el teletrabajo a domicilio son muy precisos, generalmente los que implican trabajar con ordenador o teléfono. Traten de documentarse sobre el tema y presenten su propio proyecto al empleador, mostrándole las ventajas que podrá tener: serán más productivos o liberarán espacio del despacho, por ejemplo. Insistan igualmente sobre el hecho de que las tecnologías actuales permiten muy fácilmente el trabajo a domicilio, en particular gracias a internet de alta velocidad, a los servidores de empresa y a la nube (cloud).

Con respecto a su situación, nada cambiará, seguirán teniendo el mismo salario y gozarán de las mismas convenciones colectivas. Puede ser que tengan que firmar un nuevo contrato de trabajo, precisando que aceptan no trabajar en los lugares de la empresa. Con respecto a este punto, las últimas leyes establecidas para el gobierno estipula que el trabajador dependiente puede, en todo momento, cambiar de opinión y volver a trabajar en los locales de la empresa, sin ninguna penalidad o condición.

Si su empleador no acepta el trabajo a domicilio, tendrán que orientarse hacia otra empresa. Este cambio a veces puede ser brutal y difícil. Comiencen por contactar los concurrentes de su empresa actual y muéstrenles que son especialistas y que serán los empleados ideales. Buscar un empleo como trabajador dependiente a domicilio es algo que se basa en los mismos procedimientos que para un trabajo clásico. Entonces, tendrán que buscar en las ofertas de las oficinas de empleo, sacar provecho de sus conocimientos, pero también buscar en internet. En todos los casos, no duden en tomar contacto con las empresas que les interesan, pensando bien que las empresas jóvenes y/o relacionadas a las nuevas tecnologías están más predispuestas para este tipo de contrato.

Volverse independientes: trabajar desde casa en toda libertad

Si tener un jefe no les interesa, si quieren cortar este tipo de relación a veces difícil, oriéntense hacia el freelancing. De nuevo, es una etapa que puede parecer desconcertante, pero puede fácilmente volverse lucrativa y agradable.

Esta solución de trabajo a domicilio puede realizarse en vario dominios: escritura, traducción, design, programación, secretariado a domicilio y toda clase de pequeños trabajos.

Si ya saben en qué dominio quieren orientarse, tienen que crear una auto-empresa. Este estatuto jurídico es muy flexible y comporta varias ventajas fiscales, además es muy fácil de poner en práctica. Una vez que su auto-empresa ha sido creado, pueden empezar a trabajar y buscar clientes. Para facilitar esta operación, dos tipos de herramientas están a su disposición gratuitamente.

Primero, tendrán que crear un perfil en una plataforma de teletabajo. Estos intermediarios ponen en relación clientes que necesitan una prestación precisa y trabajadores independientes que tienen una competencia en uno o varios dominios. Trabajando seriamente y creando confianza con su clientela, en esta red lograrán construir con facilidad una buena reputación. La enorme ventaja de estos intermediarios es que les pondrán en contacto con el mundo entero. Es una ventaja considerable, puesto que ofrece una demanda enorme y les permite trabajar con extranjeros, y entonces no facturar el IVA.

En segundo lugar, tienen que dar a su auto-empresa una difusión en internet, porque cuando se trata de trabajo a domicilio, es obligatorio darse visibilidad en la red. Para conseguirlo, establezcan una base social sólida. Creen perfil Facebook, Twitter et LinkedIn, preséntense y presenten sus actividades así como su personalidad. Es importante dar informaciones sobre quiénes son y sobre las relaciones que tienen con sus clientes y en las redes sociales. De esta manera, los eventuales nuevos clientes podrán constatar su seriedad y hacer su elección. Gracias a las redes sociales, podrán igualmente crear una emulación y llegar a conocer a sus clientes, que podrán tener necesidad de sus servicios.

También pueden crear un blog, en el que podrán producir contenido relativo a sus actividades, a lo que pasa en su dominio, cuáles son las novedades, las opiniones de los especialistas y todo lo que le pueda interesar potencialmente a las personas que trabajan en su ámbito. Gracias a esto, establecerán relaciones importantes en su dominio, implicando que ustedes son actores importantes del mismo. Además, harán indirectamente publicidad a su auto-empresa.

El freelancing puede ser muy agradable si tienen un alma artística, porque pueden encontrar muchos contratos sobre ilustración, sea clásica o informática, pero también la escritura bajo forma de traducción o creación pura.

También pueden orientarse hacia otra forma de trabajo independiente, el de los servicios, llamado todavía “jobbing”. Gracias a este sistema, no serán “auto-empresarios”, sino que se ocuparán de “servicios”. El sistema del jobbing es simple: una plataforma internet dedicada pone en relación clientes que necesitan un servicio y particulares que quieren dar ese servicio. De esta necesidad mutua puede nacer una actividad remunerativa.

Los servicios que ofrece el jobbing son muy parecidos a los que ofrece el trabajo a domicilio clásico. En efecto, tendrán que trabajar con particulares para realizar tareas variadas, como jardinería, pequeñas reparaciones, cursos, limpiezas. Esta práctica está a medio camino entre la auto-empresa y el trabajo dependientes, en la medida en que reciben un salario temporáneo por parte de su cliente, pero siempre pueden decidir cambiar de cliente.

El teletrabajo no es trabajo en negro

Para terminar este panorama, no olviden que trabajar a domicilio, como cualquier trabajo, está legalizado por reglas fiscales. Si son trabajadores dependientes el problema no existe, en la medida en que benefician de un contrato en buena forma. En cambio, si son trabajadores independientes, tienen que tener cuidado con este aspecto. Tengan cuidado a que las cosas estén en regla a nivel fiscal, porque si se hacen pillar por haber trabajado sin declarar, corren el riesgo de echar a perder sus actividades.

El teletrabajo puede tomar formas muy diferentes, y es lo que lo hace atractivo y abordable. Esta forma de trabajo es la del siglo XXI: flexible, eficaz, capaz de moldearse a la vida del trabajador sin tropezar con sus ganas de libertad. Aun así, España está retrasada en el dominio del trabajo a domicilio, entonces es un poco más difícil encontrar este tipo de oportunidades aquí. Sin embargo, se podría apostar a que la situación vaya a cambiar drásticamente en los próximos años, porque las empresas y los hombres políticos españoles parecen querer trabajar en este sentido.